Son muchas las personas que, debido al ritmo de vida actual, apenas disponen de tiempo para comer en condiciones a lo largo del día. Las ingestas rápidas a diario pueden causar diferentes trastornos a nivel digestivo. Son ejemplos habituales la acidez estomacal o la indigestión. Pero, además, este ritmo de comidas rápidas se puede relacionar con otros efectos perniciosos para la salud, como por ejemplo las enfermedades cardíacas, ya que aumenta el riesgo de que se presenten 1. En este artículo vamos a explicar cuáles son los efectos de las comidas irregulares diarias.
Saltarse el desayuno
La primera muestra de cómo afectan las comidas irregulares a nuestra salud la tenemos en el desayuno. Algunas personas se despiertan sin hambre, de modo que salen de su casa en ayunas. En otros casos, son las prisas por comenzar la jornada las que llevan a que no dé tiempo a consumir el desayuno. Siempre se habla de esta primera comida como de la más importante del día y lo cierto es que tiene que servir para reponer las fuerzas tras las horas nocturnas de ayuno y aportar nutrientes suficientes como para mantener la energía hasta la hora de la comida 2. Sin estos nutrientes corremos el riesgo, no solo de no disponer de la energía suficiente, sino, también, de perder capacidad de concentración a lo largo de la jornada.
Comida rápida al mediodía
Las personas con una agenda muy apretada es habitual que no dispongan del tiempo necesario como para hacer algo más que una comida rápida al mediodía. Independientemente de las razones, lo cierto es que comer rápido y cualquier cosa resulta poco recomendable para mantener y conservar la salud. La acidez y la indigestión son los problemas que pueden presentarse. Además, tragar rápido y casi sin masticar suele conllevar una digestión más lenta, por no hablar de la cantidad superior de aire que se traga al engullir en lugar de masticar con calma. 3
Otro efecto que hay que tener en cuenta cuando se come rápido es la posibilidad de engordar. Esto se debe, en pocas palabras, a que el estómago necesita unos 15-20 minutos para avisar al cerebro de que se siente lleno y, por lo tanto, desaparezca la sensación de hambre y el deseo de seguir comiendo 3. Cuando se dispone de tan solo unos minutos para la comida, no da tiempo a que este aviso se emita, con lo que se corre el riesgo de engullir más alimentos de los que realmente se necesitan, incrementando el consumo calórico y, en consecuencia, corriendo más riesgo de subir de peso.
Picoteo por la tarde
Durante la jornada de trabajo o al llegar a casa puede caerse en la tentación del picoteo. Mientras se mira el teléfono, la televisión, se lee o se realizan algunas tareas, no es extraño acompañarse de comida de consumo rápido, no siempre saludable. La distracción también lleva a que se consuma más alimento del que se necesita. Por eso podemos acabar bolsas o platos llenos casi sin enterarnos 4. El resultado de seguir una alimentación poco saludable será, como mínimo, el aumento del peso. Al contrario, la recomendación es comer reposadamente, tomando conciencia de lo que se ingiere y atendiendo a las señales del cuerpo cuando avisa de que ya está lleno. Además, servir la comida en platos permite controlar la ración y no pasarse o despistarse como cuando se consume directamente del envase, del que es más difícil valorar la cantidad ingerida.
Comer antes de ir a la cama
No se recomiendan comidas copiosas justo antes de acostarse, ya que, entre otros efectos, dificultan el sueño y, por lo tanto, el descanso necesario para afrontar la actividad del día siguiente. La cena debe prepararse unas 3-4 horas antes de meterse en la cama para favorecer una buena digestión. Acostarse si no ha transcurrido ese tiempo y con el estómago lleno es uno de los factores que incrementa el riesgo de sufrir acidez estomacal. Permanecer tumbados facilita que los ácidos puedan ascender del estómago hacia el esófago, provocando ardor en el pecho y en la boca del estómago.
En conclusión, la recomendación es tomar consciencia de nuestros hábitos alimenticios para corregir aquellas costumbres que sabemos que pueden tener consecuencias negativas para nuestra salud. Así pues, come con regularidad, no te saltes ninguna comida y asegúrate de establecer un tiempo para sentarte a la mesa con calma, disfrutando de los alimentos.
La época de fiestas navideñas es gran un momento para pasar con tu familia y amigos, disfrutando de grandes comidas repletas de distintos platos. Son esas fechas en las que sabemos que nos vamos a dar caprichos, y resulta uno de los momentos más difíciles para mantener hábitos de alimentación saludables.
Esta época del año es muy conocida también porque es cuando más frecuentes son los síntomas de acidez y ardor de estómago.
Los alimentos nos proporcionan la energía que necesitamos para funcionar y nos aportan las vitaminas y los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Aunque esto sea cierto, muchas veces recurrimos a ciertos alimentos por otras razones distintas a, simplemente, alimentarnos.
El ardor estomacal o acidez es una molestia frecuente que se percibe como una sensación de ardor en la parte superior del estómago. Suele aparecer después de las comidas, por lo que la dieta es uno de los factores de riesgo más importantes.
El fin de semana es un buen momento para olvidarse del estrés del trabajo y relajarse, pasar tiempo con familiares y amigos y hacer todas esas cosas de las que tanto disfrutas. En ocasiones, esto significa darse unos cuantos caprichos. Es fin de semana al fin y al cabo.
El esfínter esofágico es un músculo de forma circular situado entre el esófago y el estómago.
Este músculo se abre para dejar que los alimentos pasen al estómago e inmediatamente después se cierra. Así, impide que el bolo alimenticio vuelva a subir hacia arriba en forma de secreciones ácidas.