Durante los nueve meses de embarazo el cuerpo de la mujer se ve sometido a grandes cambios tanto a nivel hormonal como físico.
Estos cambios, sobre todo ya en las últimas semanas de gestación, pueden ocasionar digestiones lentas y pesadas, cuya consecuencia podría ser un incremento en la sensación de indigestión.
A continuaci ón, en el siguiente artículo explicamos cuáles son las causas de estas molestias y qué consejos podemos seguir para aliviar la indigestión en el embarazo
Causas de la indigestión estomacal en el embarazo
Durante el embarazo se distinguen dos causas principales que pueden explicar la indigestión. Son las siguientes:
Cambios hormonales durante la gestación
Durante el embarazo se producen cambios hormonales que contribuyen a disminuir el tono de la musculatura lisa, lo que afecta a una válvula que se encuentra entre el estómago y el esófago y que funciona abriéndose y cerrándose para impedir el ascenso de jugos gástricos hacia el esófago.
Su relajación permite que los ácidos estomacales, que deberían permanecer en el interior del estómago, asciendan más fácilmente desde este hacia el esófago.
Este movimiento es lo que ocasiona el conocido como reflujo gastroesofágico y la sensación de acidez.
Además, el estómago durante la gestación tarda más tiempo en vaciarse y se reduce el peristaltismo, que son las contracciones musculares que se generan en el aparato digestivo con el objetivo de favorecer el tránsito de los alimentos a través de él 1, 2.
Lógicamente, no podemos aliviar la indigestión en el embarazo que se debe a las modificaciones que sufre el cuerpo en este periodo, pero, como veremos, sí hay algunos consejos relativos a la alimentación que ayudan a disminuir la incidencia de las molestias que hemos mencionado.
Presión del bebé sobre el área abdominal
A medida que el bebé crece en el interior del útero, va aumentando la presión que su cuerpo ejerce sobre los distintos órganos localizados en el abdomen de su madre. Este crecimiento afecta al sistema digestivo y repercute en las digestiones, haciéndolas más lentas.
Al igual que sucedía con los cambios hormonales, esta presión no se resolverá hasta el nacimiento del bebé, pero sí es posible introducir en nuestra vida cotidiana una serie de medidas, como el cuidado de la alimentación y otras recomendaciones que explicaremos en el siguiente apartado, para ayudar a evitar la indigestión estomacal frecuente durante el embarazo.
Consejos para aliviar la indigestión en el embarazo
Las recomendaciones para aliviar la indigestión que puede experimentarse durante estos meses incluyen las siguientes medidas 1:
Aumentar la ingesta de líquidos fuera de las comidas.
Masticar despacio para favorecer la digestión.
Reducir el consumo de aquellos alimentos que desencadenen flatulencia, los de alto contenido en grasas, picantes, ultraprocesados o muy condimentados, bebidas con gas o cafeína y, por supuesto, alcohol y tabaco.
Optar preferiblemente por alimentos como cereales y verduras astringentes, carnes y pescados bajos en grasas o frutas menos ácidas.
Cocinar los platos hervidos, escalfados, a la plancha, al vapor y reducir las frituras.
Comer en pequeñas cantidades varias veces al día es mejor que ingerir comidas copiosas de golpe, lo que podría hacer que la digestión sea aún más lenta.
Mantener un peso saludable y si es posible practicar ejercicio a diario adaptado a las circunstancias individuales y previa aprobación de tu médico. Evita ejercitarte justo después de la comida.
Prevenir el estrés, por ejemplo, practicando técnicas de relajación o actividad física acorde a tu situación.
Dormir las horas necesarias.
Si a pesar de seguir estas recomendaciones sufres de indigestiones y buscas una solución, puedes consultar al farmacéutico sobre un tratamiento natural para la indigestión en el embarazo. Lo recomendable es optar un producto de venta en farmacias, cuya efectividad para aliviar las molestias estomacales esté probada y que ayude a proteger tu estómago y mejorar los síntomas de indigestión.
El contenido de este sitio web no es un consejo médico y está destinado únicamente a fines informativos.
Durante el embarazo el cuerpo de la mujer se ve sometido a importantes cambios tanto a nivel físico como hormonal.
Uno de estos cambios que se presenta de forma habitual son las digestiones lentas que se hacen también más pesadas, pudiendo aparecer, además, una sensación de hinchazón abdominal.
Durante el embarazo tu cuerpo sufre muchos cambios, tanto físicos como hormonales. Aunque algunos de estos cambios son visibles, otros no, y pueden afectarte de forma inesperada. La acidez estomacal y el ardor es algo que sufren muchas mujeres durante el embarazo.
El ardor de estómago es un síntoma que se produce en la boca del estómago y puede llegar hasta la garganta. El reflujo en el embarazo es común y suele aparecer durante el segundo o tercer trimestre del embarazo, aunque hay mujeres que pueden experimentar los síntomas antes o incluso no sentir molestias en ningún momento de la gestación.
El reflujo estando embarazada se puede dar por diversas circunstancias, pero los cambios hormonales producidos en esta etapa suele ser el principal detonante. Durante este periodo se segrega progesterona, cuya finalidad es relajar la musculatura del útero para que el bebé pueda crecer y alojarse dentro. Sin embargo, esta hormona también puede producir ciertas dificultades en el aparato digestivo, que te detallamos a continuación.
Durante la gestación el cuerpo enfrenta gran variedad de cambios, dando lugar, entre otras cosas, a la aparición de algunos problemas digestivos. En esta etapa muchas mujeres experimentan malestar estomacal y reflujo gastroesofágico, algo muy incómodo para la futura madre.
El ardor de estómago es un síntoma común en el embarazo, que puede presentarse en cualquier momento de la gestación, aunque es más común a partir de la semana 27 1. Si estás comenzando a experimentar estas molestias, es normal que te preguntes cómo aliviar el ardor de estómago durante el embarazo.
Durante el embarazo, tu cuerpo experimenta muchos cambios, algunos son visibles mientras que otros no. Aquellas comidas que antes te encantaban, ahora puede que te causen náuseas y las actividades que encontrabas divertidas, pueden parecer ahora imposibles.